Clases de piano para niños.

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VISIÓN PEDAGÓGICA :

Mi convencimiento de que la enseñanza de la música es la mejor dimensión formativa del ser humano me ha llevado a reflexionar y reinventar una serie de alternativas para que ésta sea integradora, de aprendizaje, formativa y a la vez entretenida y lúdica.

El juego es por esencia la definición más fundamental del niño. A pocos meses de nacer observamos como -a través de gestos, manoteos y movimientos- el niño va relacionándose con su entorno más cercano. Relación que se convierte de inmediato en aprendizaje y conocimiento del mundo que le rodea. Posteriormente la “necesidad” de jugar se instala como una parte motriz y reflexiva en el niño que crece. Es así como juego y emoción se funden en una unidad indisoluble que nutre de vida al desarrollo del niño.

Pero también observamos que prontamente esa ludicidad va desapareciendo en función de responsabilidades más serias y consientes de un mundo no tan “entretenido “como parecía ser. El niño se transforma en adulto y su madurez ya no refleja en nada su alegre plasticidad que solía definirlo cuando niño.

Es desde aquí que me planteo la necesidad de conservar esa “niñez” que si bien sabemos que hay distintos intereses de acuerdo a la edad jamás debe perderse en las redes del mundo pragmático e impersonal que vivimos.

La formación musical desde muy pequeño aparece entonces como una solución a esta problemática. Tocar (jugar en inglés) un instrumento nos sumerge en la concentración, ludicidad y conocimientos necesarios para un desarrollo armónico de sus emociones y por tanto de la formación más humana del individuo.

Considero fundamental -por tanto- que esta formación musical no debiera estar tan ligado a los fenómenos competitivos y de eficiencia de una sociedad pujante. Para ello planteo que la relación personal con el niño es de vital importancia. Aprender a verlo, aprender a escucharlo y observar sus inquietudes es parte esencial de mi enseñanza hacia ellos. Acompañarlos en su crecimiento musical en cercanía y confianza será mi labor pedagógica.

Junto a esta aprehensión de experiencias rítmicas musicales es de mi total convencimiento también que la base de todo desarrollo posterior en la música en el niño se basa en la escritura musical. La música no sólo se improvisa, se oye y se baila sino también se escribe y se lee -como un lenguaje- en el papel con signos y símbolos muy definidos que son reflejo de siglos de invención y desarrollo por parte de innumerables compositores universales. Es así entonces que el aprendizaje de la lectura musical es uno de mis objetivos primarios. Esta herramienta será la responsable de todo el desarrollo instrumental de aquel niño que quiere jugar en el piano.